17 mayo 2020

Ya no - Libro de artista

Mucho tiempo ha pasado desde que me senté, con tiempo suficiente, para pensar en un libro de artista. Ahora, gracias al confinamiento forzado por la alarma sanitaria, he tenido bastante tiempo y he podido enfocarme en la creación de un libro, digámoslo así, distinto.


Empiezo contándote que en Instagram puedes encontrar una comunidad de creadores de libros de artista arropado por Sarah Maker de Editions Studio. En enero de 2017, bajo el perfil @areyoubookenough, esta encuadernadora e impresora de Seattle lanzó un reto mensual que consiste en llevar a cabo un libro con la única condición que se ajuste a un tema propuesto. Cada mes participan distintos creadores que, bajo un mismo concepto, trabajan desde distintas disciplinas afines al papel y al libro. Para el mes de abril de 2020 el tema fue Máquina.

Una vez expuesto el contexto me gustaría presentároslo.
Todo lo que se ocurría sobre el tema era demasiado complejo, no tengo las habilidades para hacer engranajes de papel por ejemplo. Además quería alejarme un poco de lo obvio, de mecanismos, ruedas dentadas y máquinas propiamente. Admito que lo intenté, y lo abandoné, no me enamoré de esas ideas, eran como callejones sin salida.
Fui a buscar un mecanismo muy simple. Hay un artilugio muy sencillo, el sacapuntas, que en mi idioma lo llamamos maquineta, y ¡oh! ese fue el punto de partida. Para el contenido tenía muy claro que quería incluir poesías de la escritora uruguaya Idea Vilariño, y en concreto tratar por un lado el tema del deseo que podemos sentir por alguien, la pasión que nos puede despertar pensar en la persona deseada, y por el otro el sufrimiento que nos puede generar esa misma persona, su ausencia, su indiferencia, el desasosiego que os produce no tenerla a nuestro alcance.


Ver el sacapuntas como una máquina destructora, como algo que tiene la capacidad de modificar el estado de un cuerpo, el lápiz, y de transformarlo en algo que desechamos, el residuo, me dio la clave para convertir todos estos elementos en una obra metafórica. A partir de ahí convertirla en un libro de artista consistiría en plasmarla sobre papel y ese papel tratarlo como contenedor y a la vez como contenido del mensaje. 

Vilariño tuvo una relación atormentada con el también escritor, J.C. Onetti. Fueron amantes, se atraían extremadamente y al mismo tiempo su relación fue imposible. Cada uno de los cinco lápices contiene uno de sus poemas de sobre el deseo y el goce de estar juntos, y puede leerse al girar el lápiz imitando gesto que hacemos al afilar su punta. Afilamos el lápiz y el sacapuntas va produciendo un desecho. En ese residuo encontramos el desgarrador poema Ya no. Ahí sus palabras no son una mera despedida, van más allá, son una toma de conciencia de lo que verdaderamente no va a suceder entre ellos, la vida en común. Y son aquellas preguntas que nos hacemos, que nos torturan, y que jamás van a obtener respuesta.   


El deseo es afilado, puntiagudo, se dirige hacia un objetivo. Pincha, es duro, tieso, firme, apunta hacia alguien. La pasión es un impulso incisivo, es palpable. Es un cuerpo limitado, sostenido y definido. Es siempre menguante.

El sufrimiento es enroscado, se desparrama, es amorfo. Cuelga, se quiebra, es irreparable. Es un desecho ilegible del deseo, un residuo triturado de la pasión, descompuesto e ilimitado. Es un ente incontenible, extensible, desasosegado.




¿Qué ocurre entre un sentimiento y el otro? ¿Qué mecanismo opera entre el goce y la desazón? A veces es el tiempo, o la distancia, la indiferencia, el abandono, la incompatibilidad...
Los lápices, de papel rojo para reforzar la metáfora, están construidos manteniendo su habitual sección hexagonal. Así que todos tienen 6 caras donde se inscriben los poemas El encuentro, Desnudez total, Entre tus brazos, El amor y El olvido.

El residuo es una larga tira de papel reciclado marrón, doblada en acordeón espiral para que se enrosque sobre si misma imitando el comportamiento de la madera del lápiz al pasar por la cuchilla del sacapuntas. 


22 septiembre 2018

estuche (des)plegable

Después de casi dos años sin publicar en el blog me apetece mucho compartir contigo este paso a paso para la creación de una caja con los laterales de fuelle, un mecanismo que permite abrirla y cerrarla con una articulación parecida a un fuelle o inspirado en el origami. Hay diversas variantes de este original estuche. Aquí tienes la mía:

Se puede hacer del tamaño que se prefiera, aunque saber qué va a contener ayuda a decidir las medidas del estuche. Nosotros lo hacemos para que quepan cuatro o cinco lápices o bolis y algún útil más de escritorio como goma de borrar, clips, cutter o una pequeña regla.


Los materiales y herramientas que vamos a necesitar son:
  • Cartón gris de 2mm de grosor
  • Tela de encuadernación
  • Papel decorado (o liso)
  • Cola
  • Goma elástica
  • Cuenta de madera o botón (para el cierre)
  • Tijeras
  • Plegadera
  • Brocha para encolar
  • Regla
El punto de partida es construir dos ángulos rectos en forma de L que cuando estén unidos por la tela estarán articulados y formarán un estuche de planta cuadrada.

para construirlos cortamos dos bases de cartón de 18 cm de largo x 4 cm de ancho y dos laterales de 18 x 3,8 cm. ¿por qué esta diferencia de 2 mm en el ancho?
porque el calibre de los cartones es de 2 mm y los laterales se montan encima de las bases

la diferencia es tan pequeña que a mi me ayuda dejar escrito en los cartones
cuáles son las bases y cuáles los laterales

ponemos un poco de cola en el borde de los laterales y los pegamos sobre las bases

 ahora las dos L ya miden 4 x 4 cm
de esta manera cuando el estuche esté cerrado formará un prisma de planta cuadrada

para forrar necesitamos averiguar la cantidad de tela que necesitamos teniendo en cuenta que:
- entre las dos L dejaremos una separación equivalente al grosor del cartón (2-3 mm)
- arriba y abajo dejaremos un margen de 1,5 cm para poder girar la tela
- a derecha y a izquierda necesitamos tela suficiente para subir por fuera y luego bajar por dentro del lateral de la L
- una vez dentro, la tela se apoyará aproximadamente 1 cm en la base de la L

cortamos la pieza de tela que se necesita para forrar todo lo indicado

antes de encolar podemos dejar marcado con un lápiz donde pegar las piezas

encolamos toda la tela

colocamos una pieza

luego la otra, dejando una canal de separación equivalente al grosor del cartón (2-3 mm), este canal corresponde al centro exacto de la tela y es por donde se articularan las dos L que conforman la caja

una vez colocados los cartones procedemos a pegar el resto de la tela en su sitio,
con el pulgar la vamos subiendo progresivamente para que no se formen burbujas de aire

hacemos un corte minúsculo a continuación de la arista que forma la L, en los 4 extremos

es un corte mínimo, justo para separar la tela en 2

este pequeño corte nos permite girar ya la tela hacia dentro

con la plegadera llegamos mejor a los rincones

ahora cortamos la tela en linea recta (como si fuera la continuación del cartón)
y un poco al biés en los lados pequeños
en ningún caso llegamos a cortar hasta el cartón sino que paramos a unos 3 mm antes de tocarlo

pegamos los laterales pequeños de tela al cartón y estos 3mm que dejamos sin cortar nos sirven para forrar bien la esquina del cartón, empujando un poquito la tela para que se doble bien (como cuando forramos las unas tapas para un libro)

este es el aspecto que debe tener cuando tengas los dos laterales cortos pegados,
de momento seguimos dejando la tela que forrará el interior sin pegar

ahora cortamos el papel (decorado o liso) para hacer los fuelles que permitirán que el estuche se (des)pliegue, deben ser dos cuadrados de 10 x 10 cm
los doblamos por la mitad antes de encolarlos

les ponemos cola

y lo doblamos sobre si mismo

ahora le marcamos una pestaña en la base de 1 cm

marcamos a 1 cm de cada lateral

y hacemos una pestaña a cada lado también

ahora hacemos también un doblez en el centro (a 5 cm)

con la plegadera marcamos dos líneas, que van de la pestaña lateral al centro de la pestaña de base
estas líneas que formaran una V servirán para que se articulen los laterales del estuche

si todo ha ido bien tendría que tener este aspecto

ahora sólo queda cortar un pequeño triángulo en las esquinas de las pestañas

ya podemos pegarlos la estructura del estuche poniendo un poco de cola en las 3 pestañas

los colocamos en su sitio

repasando que queden bien pegados en las esquinas

así tienen que verse los laterales una vez pegados

ahora ya es hora de pegar la tela que habíamos dejado colgando

aplicamos la cola

y llevamos la tela hacia el interior

ya tenemos los dos lados pegados

las esquinas del estuche quedan así, con la tela tapando las pestañas

vamos a forrar el fondo del estuche,
tomamos medidas del largo y ancho cortamos un pedazo de papel o tela

encolamos y pegamos

repasamos que no queden burbujas y que los rincones estén bien adheridos

la estructura está terminada

cortamos un trozo de goma elástica de 30 cm

hacemos un agujero con el sacabocados en el centro de uno de los laterales

colocamos la goma (a la que le hemos hecho un pequeño nudo con los extremos)

añadimos un cuenta de madera, cristal o plástico

y ya tenemos nuestro estuche con laterales plegables o estuche de fuelle o estuche origami, puedes nombrarlo como más te guste

¡Espero que hayas disfrutado!

Como siempre si hay algún paso que no queda claro no tienes más que preguntar en los comentarios y responderé lo antes posible